El valor de este documento en momentos en que el mundo padece una serie de conflictos resulta primordial. Sobre todo porque el agua sueñle ser utilizada como mecanismos de presión, coacción o moneda de cambio en los contenciosos internacionales. Así lo vemos, por ejemplo en el conflicto palestino-israelí, en la política turca frente a oriente medio, en la situación del sahel africano entre otros.

El agua es un recurso indispensable para la supervivencia de la población y, por ello, el derecho internacional humanitario le confiere una protección específica. La Cruz Roja Internacional en un interesante documento da cuenta de ese carácter de indispensable del agua y su protección en el campo del derecho humanitario esa importancia en materia de conflictos, por ejemplo, está reglamentado en el Artículo N° 52 (2) del Protocolo adicional  a los Convenios de Ginebra de 1949 en que se afirma: «Se prohíbe atacar, destruir, sustraer o inutilizar los bienes indispensables para la supervivencia de la población civil, tales como los artículos alimenticios y las zonas agrícolas que los producen, las cosechas, el ganado, las instalaciones y reservas de agua potable y las obras de riego, con la intención deliberada de privar de esos bienes, por su valor como medios para asegurar la subsistencia, a la población civil o a la Parte adversa, sea cual fuere el motivo, ya sea para hacer padecer hambre a las personas civiles, para provocar su desplazamiento, o con cualquier otro propósito»

En ese contexto, indudablemente el Agua se vislumbra y se percibe como un derecho humano fundamental, imposible de privar y punible a la altura de un crímen de guerra. Conocer los fundamentos de esta idea que finalmente se establece como un derecho humano en julio del año 2010 es indispensable.

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