En las dos últimas décadas gran parte bde los países latinoamericanos han privatizado su matriz hídrica en materia de convertir una necesidad pública, social, de interés nacional en un negocio manejado por unos pocos, con utilidades multimillonarias donde el estado deja en manos de privados un derecho humano fundamental. En Chile, sitio de experimento de los planes privatizadores de las empresas públicas el agua, bajo el dictado del moldeo económico neoliberal ha concretado un sistema de distribución y comercialización del agua potable subdividido en distintas empresas según sea la región donde operan.